Debaten funcionarios, periodista y activista la relación Prensa-Estado en México

De izq. a der. Gabriel Warkentin, Daniel Moreno, Jesús Cantú, Tatiana Clouthier y Ana C. Ruelas en el panel Los Medios y el Estado organizado por CPJ
De izq. a der. Gabriela Warkentin, Daniel Moreno, Jesús Cantú, Tatiana Clouthier y Ana C. Ruelas.

El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) sentó en un mismo foro a un periodista, a una defensora de la libertad de expresión, a una diputada del partido oficial y al encargado de comunicación social del gobierno federal.

El panel llevó como título Los Medios y el Estado y fue moderado por la comunicadora Gabriela Warkentin. Y se puso bien, por momentos intenso.  

Desde el principio en el foro quedaron establecidos, claramente, dos bandos.

Uno dijo tener ya evidencia abundante, en apenas seis meses de la nueva administración, de que al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no le gusta el periodismo porque, simplemente, no le gusta rendir cuentas, ni la transparencia.

El otro bando respondió que nunca un presidente de México había sido tan accesible a la prensa, y que sus diarias conferencias de prensa mañaneras constituyen un ejercicio de rendición de cuentas inédito en la historia de este país.

El primer bando aseguró que, con 10 periodistas asesinados en lo que va de la actual administración, está más que claro que en México no hay libertad de expresión.

Y en este caso la respuesta de la contraparte fue la coincidencia y el compromiso de que el gobierno resolverá los casos de todos los periodistas asesinados en el país en los últimos años.  

El primer bando reclamó que no haya todavía reglas claras para la asignación de publicidad gubernamental en los medios.

La contraparte respondió que no ha sido fácil porque los medios no tienen información real sobre el tamaño de sus audiencias o de su circulación o de su rating para que el gobierno asigne los recursos.

Los unos dijeron que AMLO polariza con sus descalificaciones contra los medios y que esas críticas generan un clima de mayor violencia contra los comunicadores.

El otro bando respondió que la polarización no se ha generado de un solo lado y que a ella han contribuido también empresarios y dueños de medios a quienes no les gusta la transición porque ésta implica la pérdida de privilegios.

El siguiente es un resumen de las posiciones expresadas por los participantes de este panel, uno de varios que dieron vida a la Cumbre de Libertad de Prensa que organizó el CPJ en el Museo Nacional de Antropología este 18 de junio.

El Border Center for Journalists and Bloggers presenta este resumen, en el convencimiento de que el debate sobre la relación Prensa-Estado en México, en esta época de transición política, no sólo es urgente sino también profundamente necesario.

Planteamientos iniciales del panel

El periodista: Daniel Moreno, director de Animal Político

Moreno aseguró, de entrada, que a este gobierno le incomoda el periodismo, las opiniones distintas, que se cuenten sus deficiencias o errores. No le gusta que se les haga un seguimiento a sus políticas públicas, es decir, no le gusta el periodismo.

Tras su argumento de apertura, Moreno reconoció que hay dos diferencias fundamentales entre este gobierno y los gobiernos anteriores que es necesario reconocer.

1.- Goza de un reconocimiento, de una legitimidad y de un respaldo popular que no se habían visto en la historia moderna del país.

2.- Los periodistas y los medios actuales se han ganado un descrédito bien merecido frente a la sociedad.

“Durante los últimos 30 años los medios hemos estado más preocupados por el poder que por nuestros lectores, con notables excepciones”, dijo.

En estos seis meses, de acuerdo con Moreno, ha quedado claro que:

  • El gobierno se niega a rendir cuentas, no está dispuesto a permitir el acceso a la información. Nunca, dijo, el equipo de periodistas de Animal Político había recibido tantas negativas de la Presidencia y de otras dependencias gubernamentales a entregar información a través de las leyes de transparencia.
  • Moreno también advirtió la relación tan cercana del presidente con los dueños de algunos de los medios que más dinero público recibieron en el pasado, vía contratos de publicidad, y aseguró que, el día del triunfo electoral, López Obrador festejó con los dueños de Tv Azteca, Televisa y Grupo Imagen (Excélsior).

El gobierno sigue repartiendo el dinero público por concepto de publicidad a los medios de comunicación de manera discrecional. Este año el presupuesto será de 4 mil millones de pesos.

Para cerrar su primera intervención, Moreno dijo que, alegando el derecho de réplica AMLO ha querido inhibir la crítica y desde las redes sociales el gobierno ha atacado el disenso.

La diputada del oficialismo. Tatiana Clouthier, también ex coordinadora de la campaña presidencial de López Obrador.

Lo primero que hizo fue recordar al auditorio que creció en una familia que creía en la democracia y en los contrapesos, y aseguró que el Estado mexicano está obligado a garantizar el ejercicio de la libertad de expresión.

Prometió que desde el Legislativo impulsará iniciativas que garanticen la rendición de cuentas y agregó que urge transparentar los métodos para asignar la publicidad oficial a los medios.

Invitó a los usuarios de redes sociales a actuar con mayor responsabilidad para evitar la polarización y aseguró que recuperar la confianza ciudadana es un reto no sólo para el gobierno y para el poder legislativo, sino también para los medios y los periodistas.  

El funcionario: Jesús Cantú, titular de la Unidad de Información de la coordinación General de Comunicación Social del Gobierno de México.

Arrancó diciendo que la nueva administración está convencida de que no puede haber democracia si no hay un sistema de medios libre y fuerte, pero aclaró que al gobierno no le corresponde construirlo.

Lo que tiene que hacer el gobierno es crear las condiciones para que eso ocurra.

¿Cómo?, garantizando el pleno ejercicio de la libertad de expresión y brindando las condiciones mínimas para el ejercicio del periodismo, dijo.

¿En el México de hoy?

Cantú reconoció que en la ola de violencia que inunda al país, el periodista, por su función, termina siendo especialmente vulnerable y estableció como compromiso prioritario del gobierno de López Obrador esclarecer todos los homicidios y atentados contra periodistas que están pendientes de resolverse.

Agregó que hay mucho que hacer en el Congreso: revisar las leyes sobre daño moral o los delitos contra el honor, analizar cómo funcionan los códigos penales de los estados y establecer medidas como la cláusula de conciencia que le den al periodista mayores garantías.   

Otras medidas imprescindibles para construir un sistema de medios fuerte, según el funcionario:

  1. Propiciar la democratización de los medios.
  2. Establecer reglas claras para la distribución de la publicidad oficial.
  3. Revisar los procedimientos para la adjudicación de concesiones.
  4. Fortalecer el sistema de medios públicos.
  5. Asegurar el resurgimiento de los medios comunitarios.
  6. Fomentar la profesionalización de los periodistas y el periodismo de investigación, que privilegie los hechos, los datos y no los chismes, como sucede en muchos casos hoy.
  7. Transparentar la acción gubernamental garantizando el principio de máxima publicidad y,  
  8. Fomentar la rendición de cuentas desde los medios, y también desde la sociedad.

La activista: Ana Cristina Ruelas, directora de Artículo 19 para México y Centroamérica.

Entró al debate asegurando que en México no existe la libertad de expresión. No puede existir libertad de expresión, dijo, si un periodista todos los días se levanta y tiene que preguntarse si lo que está escribiendo lo va a matar.

“Ejercer la libertad de expresión en este país es sinónimo de enormes riesgos”, agregó la activista.

Ruelas reconoció que la realidad que vive hoy la prensa en México es producto de un gobierno anterior que llegó a gastar 10 mil millones de pesos en un año para controlar las líneas informativas de los medios, para que éstos justificaran la corrupción y la impunidad que estaban hundiendo al país.

El sexenio pasado, agregó, 47 periodistas fueron asesinados.

Sumándose a lo dicho previamente por Daniel Moreno, la directora de Artículo 19 dijo que la crítica contra los medios que ha provenido recientemente del gobierno federal, especialmente los comentarios del propio AMLO, aumenta los riesgos y la vulnerabilidad de los periodistas en el país.  

También crítico que, aunque el gobierno federal redujo de 10 mil millones de pesos a 4 mil millones de pesos el presupuesto de publicidad para los medios, hoy no hay reglas claras para la asignación de esos recursos, lo que permite su entrega discrecional como en el pasado.

La activista consideró que hoy se mantiene la práctica de criminalizar a los periodistas que son asesinados o agredidos por parte de la autoridad y exigió un verdadero acceso a la justicia para quienes fueron violentados.

El debate:

Jesús Cantú, el encargado de comunicación social del gobierno federal, respondió a los señalamientos asegurando que se avanza en los criterios para distribuir el dinero público para publicidad, y aseguró que la falta de información clara y confiable sobre el tamaño real de las audiencias y de los ratings de los medios ha dificultado las cosas.

Explicó que el gobierno está analizando alternativas para medir perfectamente esas audiencias.

Una posibilidad es dar esa responsabilidad a un consorcio de universidades públicas y privadas, que quedarían encargadas de medir y dar a conocer las audiencias de los medios. Una opción más podría involucrar a los dueños de los medios, como ocurre en otros países

A lo que el gobierno federal aspira, según Cantú, es a que en los próximos meses todo mundo pueda conocer las verdaderas audiencias y los criterios con los cuáles se les asignarán los recursos públicos.  

Únicamente serán la relación audiencia-tarifa y la obligación del Estado de promover la pluralidad en el sistema de medios, los criterios que se usarán para la asignación de los recursos y todo se hará con claridad y transparencia.

El debate de las mañaneras

Las conferencias matutinas de López Obrador fueron uno de los temas ríspidos del encuentro. Mientras Daniel Moreno las consideró una estrategia efectiva de comunicación, no así de información, Cantú ensalzó sus bondades.

El funcionario las calificó como parte de un ejercicio novedoso de comunicación del nuevo gobierno y defendió el derecho del presidente a verbalizar sus disensos con la prensa.

“Ningún medio o periodista puede decir hoy que se hizo desde el gobierno algo para menoscabar su libertad de expresión”, dijo Cantú. “Antes no se disentía”.

En su opinión, las mañaneras sí implican un ejercicio de rendición de cuentas. Cada vez que el presidente proporciona un dato que a la prensa le interesa, los reporteros pueden (y lo han hecho) recurrir a las leyes de transparencia para verificar o para ampliar la información.

“Ese solo hecho debería evitar que menospreciemos el valor de la rendición de cuentas de las mañaneras”, dijo.

Cantú agregó que cuando era periodista siempre dudó de las fuentes de información y siempre buscó confirmar sus datos, y es justo lo que deben hacer los periodistas hoy. “No estoy pidiendo un planteamiento distinto”.

La obligación es verificar

Daniel Moreno dijo que los funcionarios de este gobierno se la pasan diciendo lo que van a hacer para arreglar los problemas del país, y está bien, es parte de su responsabilidad, pero dijo que los periodistas tienen la responsabilidad de verificar que esas promesas se vuelvan realidad.

Jesús Cantú respondió que en los primeros seis meses del gobierno ha habido avances. Uno, por ejemplo, fue que el gobierno federal prohibió terminantemente a sus funcionarios recurrir como en el pasado a las entrevistas pagadas.

Agregó que toda la información sobre lo que gastó el gobierno en publicidad quedará en unos días disponible al público y que, en adelante, la información del gasto en publicidad se hará pública en tiempo real.

Moreno tomó la palabra nuevamente para decir que lo más importante en México es que se detenga la violencia que enfrentan los periodistas.

“Seguimos siendo un país en donde, si alguien mata a un periodista, tiene asegurada la impunidad”.

El periodista agregó que desde el poder se está alentando un discurso de buenos y malos que consideró riesgoso.

Clouthier entró al quite diciendo que en la polarización han jugado un papel importante también los dueños de algunos medios, que utilizan sus plataformas para defender sus intereses o a grupos de poder. No todo es de un lado.

El compromiso de la tarde

Al final de su participación Jesús Cantú hizo uno de los planteamientos más aplaudidos de la jornada.

El gobierno federal, dijo, se compromete a esclarecer todos los crímenes contra periodistas, especialmente los que ocurrieron en lo que va de este sexenio.

En su opinión hay ya hechos que confirman que el gobierno actual avanza en la dirección correcta. Un ejemplo es lo que se logró recién en el caso de la periodista Lydia Cacho, quien fue secuestrada y torturada tras denunciar un caso de pederastia.

Incluso el ex gobernador de Puebla Mario Marín, uno de los involucrados, tiene orden de aprehensión y está hoy en calidad de prófugo.

Cantú se comprometió también a que mejore la operación del mecanismo de protección para periodistas y defensores de derechos humanos. 

Aunque al final, reconoció que no habrá mecanismo de protección que funcione si no se logra crear un clima general de seguridad en el país que permita el ejercicio seguro del periodismo.

Si no se controla la violencia en México, agresiones contra periodistas seguirían

Alejandro Encinas, Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación del gobierno mexicano, asegura que desde los gobiernos anteriores se impuso el silencio sobre la violencia que vivía el país y así llegamos a la descomposición que vivimos hoy

Impunidad en crímenes contra la prensa, fue el título de la mesa.

¿Qué se puede hacer en México, donde 10 periodistas han sido asesinados apenas desde el 1 de diciembre de 2018, para detener la violencia en contra de la prensa y de la libertad de expresión?

Ahora mismo, parece que no mucho.

De acuerdo con Alejandro Encinas, si no cambia la situación de violencia que se vive en el país, no va a cambiar la situación de violencia que viven los periodistas.

Y con ese planteamiento el Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, abonó al gris panorama, por decir lo menos, que han enfrentado los periodistas mexicanos en los últimos meses.

La frase resulta especialmente preocupante si se tienen presentes las cifras que publicó el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en abril pasado.

Durante el primer trimestre del 2019, se registraron en el país 8 mil 493 homicidios dolosos, es decir, 9.60% más que en el mismo periodo del 2018, año que fue considerado el más violento en la historia reciente del país.

La pregunta inicial y la correspondiente respuesta de Encinas se produjeron durante la primera mesa de la Cumbre de Libertad de Prensa México, organizada en la capital del país este 18 de junio por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

En esa primera mesa, que llevó el título de Impunidad en crímenes contra la prensa, participaron la activista Patricia Espinosa, hermana del foto-reportero Rubén Espinosa, asesinado en la Ciudad de México el 31 de julio de 2015; Ismael Bojórquez, director del semanario sinaloense Ríodoce, Lucy Sosa, reportera de Ciudad Juárez y la periodista de investigación Anabel Hernández.

Adela Navarro, directora del semanario tijuanense Zeta, moderó la mesa.

Justo antes de la intervención de Encinas, la reportera Anabel Hernández ensayó un intento de respuesta a la pregunta que hurgaba por el origen de la violencia contra los periodistas y la impunidad (cercana al 99%) que impide que se castiguen los delitos que se comenten contra ellos.

“Desde hace décadas las instituciones en este país no funcionan… por eso están matando a la gente… los grupos de poder económico y político en México, vinculados con el crimen organizado, gozan de total impunidad”, dijo la reportera.

Desde un principio las cosas se pusieron poco amables para Encinas y el gobierno al que representa.

El director del CPJ, Joel Simon, durante la bienvenida a público y panelistas, dijo que Andrés Manuel López Obrador es el presidente más accesible para la prensa en la historia reciente de México, pero agregó que el CPJ se cansó de invitarlo a la cumbre y AMLO nunca confirmó.

A Adela Navarro, la directora de Zeta de Tijuana, publicación emblema en el país, el desaire no le pasó inadvertido.  

Puntillosa, Navarro comentó que no dejaba de ser curioso que el presidente que dijo que no iba a ir por los grandes capos del narcotráfico y que ofreció un borrón y cuenta nueva a los corruptos del pasado, haya desairado una cumbre de y para una prensa para la que, ahí sí, tiene siempre a mano y a tiempo descalificativos como “sensacionalista”, “amarillista” o “fifí”.  

Lo que siguió después fue un relato justamente de eso, de Impunidad.

Asistentes a la cumbre sobre periodismo, organizada por el CPJ en el museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México,

Patricia Espinosa enumeró una a una todas las irregularidades que rodearon el asesinato de su hermano Rubén Espinosa, ocurrido en la colonia Narvarte de la Ciudad de México, el 31 de julio de 2015, junto a cuatro mujeres.

Lucy Sosa, una de las periodistas más avezadas en Ciudad Juárez, habló del miedo que se ha convertido en un compañero inseparable del periodista en tierras donde la línea entre criminales y autoridad se ha hecho profundamente difusa.

Ismael Bojórquez, director del semanario sinaloense Ríodoce, reconoció que él y su equipo tienen “un gran temor” de que ni siquiera sean sentenciados los dos presuntos autores materiales del homicidio de su compañero Javier Valdez, asesinado en Culiacán el 15 de mayo de 2017.

Mucho menos confianza tiene, dijo, en que se identifique plenamente al autor intelectual del que consideró un crimen de “odio”.

Durante su participación, Anabel Hernández dijo que a López Obrador no se le debería olvidar que el trabajo de una prensa que durante los últimos años denunció la corrupción en este país es en parte responsable de construir la conciencia ciudadana que lo llevó al poder.

Finalmente, para cerrar el intercambio, Encinas reconoció que México vive una crisis humanitaria en materia de violaciones a los derechos humanos, una crisis que se creó, gracias en buena medida al silencio que sobre lo que ocurría en el país se impuso desde el gobierno.

“Ese silencio nos llevó a la situación de violencia que vivimos hoy”, dijo Encinas, quien cerró diciendo que el gobierno reconoce la crisis y que ese es el punto de partida desde donde intentarán cambiar el gris panorama que enfrentan los periodistas y todos los ciudadanos de este país.