Rocío Gallegos, rompiendo techos de cristal

En Ciudad Juárez, situada en la frontera entre México-Estados Unidos, la periodista ha coordinado equipos para cubrir la violencia generada por la delincuencia y, recientemente, emprendió su propio medio de comunicación.

Rocío Gallegos, periodista en Ciudad Juárez, fue director editorial del Diario de Juárez y ahora está al frente del nuevo proyecto periodístico La Verdad Juárez.

Rocío Gallegos es una de las mujeres periodistas pioneras que se atrevió a cubrir temas temas de corrupción y violencia en Ciudad Juárez, una ciudad que aún está entre las metrópolis con las tasas de homicidio más altas del mundo.

Ella ha sido reportera, editora y directora editorial. “Eso es uno de los grandes logros que he podido tener: haber enfrentado barreras de género, o sea, los techos de cristal que a veces están idealizando tácticas para que nosotras no podamos tomar el mando en algunas estructuras de patriarcado dentro del periodismo”. “Ha sido muy importante lo que el periodismo me ha dado oportunidad de hacer. Para mí, fue muy importante ser de las periodistas juarenses que hemos tenido una irrupción en la información general y poder arribar a estos espacios de decisión”, reflexiona.

En 1993, Rocío Gallegos inició su carrera periodística en el periódico Norte de Juárez. Después de dos años de trabajo, dejó el medio y se unió a la redacción de El Diario de Juárez, en el que progresivamente ascendió de reportera a editora de la sección económica, editora de  portada, jefa de información local, jefa de la unidad de investigación y, en 2013, asumió la dirección editorial.

Cinco años más tarde, en febrero de 2018, deja la dirección y emprende la aventura de construir el proyecto periodístico La Verdad Juárez, un medio digital de noticias, al lado de la periodista Gabriela Minjares.

“Soy de las pocas que ha dirigido un medio de comunicación en el Estado de Chihuahua y eso ha sido sido muy importante porque cuando las mujeres empezamos a tener espacios en los medios, empezamos a incursionar a algunos puestos de mando, como las unidades de investigación, jefaturas de información, dirección editorial”, dice.

Lo más difícil que realizó al frente de la redacción del Diario de Juarez fue dirigir a las y los reporteros en dos momentos violentos que marcaron a la ciudad fronteriza: la cobertura de los feminicidios en 1999 durante el periodo conocido como “Las muertas de Juárez”, y la guerra contra el narcotráfico declarada por el ex Presidente Felipe Calderón (2006-2012).

“Estar al frente de este equipo me ha dado fuerza para seguir avanzando, abrir espacios y poder apostarle a lo que es el periodismo”, reconoce.

Esa violencia también alcanzó a sus compañeros periodistas. En 2008, fue asesinado Armando Rodríguez Carrión, , y, en 2010, Luis Carlos Santiago,

“A ellos los mataron por hacer su trabajo”, acusa, “es algo que indigna, incluso que empuja a seguir defendiendo nuestro derecho hacer periodismo, a nuestro derecho de libertad de expresión y a nuestro derecho de libertad de información”.

Rocío Gallegos nació en Nueva Rosita, Coahuila. Ella recibió el premio Knight International del Center for International Journalists en 2011.

Nace red ante emergencia social

La violencia generada por la delincuencia organizada en el tráfico de drogas la sorprendió en la redacción de El Diario de Juárez. Rocío Gallegos se reunía con sus compañeros de trabajo para repasar el saldo de la jornada laboral: la cobertura de 20 personas asesinadas en un día. En la plática con sus colegas, exteriorizó el desgaste emocional que le provocaba ver a Ciudad Juárez convulsionada.

“Es la sensación de saber que tú estabas en riesgo, que tu familia estaba en riesgo, que volteaste a verte al espejo y sentirte vulnerable”, expresa.

Para defenderse de la violencia contra los periodistas, el 11 de abril de 2011 se reunió con las periodistas Luz del Carmen Sosa, Gabriela Minjares y Araly Castañón y fundaron la Red de Periodistas de Juárez.

“Nacimos en una situación de emergencia social. En 2011, veníamos ya con rebote de haber enfrentado una violencia inédita en esta comunidad fronteriza por la guerra entre los diversos grupos de narcotráfico que tenían la delincuencia organizada. Entonces, se desató una violencia inédita, de grandes proporciones, y donde ya habíamos perdido a dos colegas”, explica.

“Entonces, nosotros sentimos que el gremio necesitaba un espacio de solidaridad, necesitaba un espacio de articulación, necesitábamos un espacio para ver y atender todas esas cosas que sentíamos nosotros que ya estábamos desgastados. O no podíamos seguir avanzando y, sobre todo no podíamos dejar de hacer periodismo, no queríamos dejar de informar. Y necesitábamos darle una batalla a ese silencio que se quería imponer en medio de esta violencia”.

La trinchera

Por congruencia a sus principios, Rocío Gallegos cuenta que renunció al Diario de Juárez. “Yo renuncié por principios y congruencia, mi creencia que el periodismo no debe de estar cerca ni al servicio del poder”.

“Emergimos en medio de condiciones complicadas de lo que es la narcopolítica, vimos también que nuestro contexto de control informativo se intensificó, hay un control muy fuerte de los medios en Ciudad Juárez. Las presiones hacia los medios de comunicación y las agresiones contra periodistas desde instancias oficiales, aunado a una serie de despidos y renuncias por conflicto con líneas editoriales”, describe.

En este contexto, nace el proyecto periodístico La Verdad Juárez. “Nosotros dijimos: tenemos que tener un propio espacio donde podamos seguir haciendo periodismo más allá de buscar burlar esas líneas editoriales… estamos emprendiendo desde una trinchera, desde una resistencia”.

En febrero de 2018, renunció a la dirección editorial de El Diario de Juárez y fundó, junto con la periodista Gabriela Minjares, La Verdad Juárez, un medio de periodismo de investigación que nace en junio del mismo año.

“El reto es muy grande porque traemos una experiencia de cobertura periodística que ahorita tratamos de compaginar con un aprendizaje de algo nuevo que es impulsar un modelo también de negocio, una nueva propuesta periodística. Sigo rodeada de mujeres, estoy con Gabriela. Es algo que no es planeado, la vida así nos lleva, a poder trabajar con mujeres”, dice.

-¿Qué sugerencias le podrías dar a las mujeres que están ahora al mando de redacciones o un medio en México?

Es complicado porque es muy difícil decir este es un consejo que te puedo dar… Lo más importante, yo creo, es defender tus ideas, siempre buscar prepararte. En la toma de decisiones y, en el hecho de estar generando propuestas, ideas, es de repente un desgaste; pero lo más importante, yo creo, es nunca perder el contacto con lo que ocurre en la calle. Nunca te puedes perder la realidad.

Kowanin Silva, en la batalla periodística

La directora editorial del diario Vanguardia, en Saltillo, Coahuila, nos comparte sus vivencias y retos haciendo periodismo de investigación en la frontera

Las historias que Kowanin Silva cubre son siempre extraordinarias: mineros atrapados por semanas tras un derrumbe, confinamientos de residuos tóxicos, la vida en los pueblos asolados por el narcotráfico en el Triángulo Dorado, las historias de niños cuyos padres pizcan amapola, funcionarios aliados del narcotráfico. La fascinación por lo peculiar lo desarrolló desde pequeña. De niña le asombraban las historias que le leía su abuelo, ahora de adulta prefiere las de bandidos y las de víctimas.

Kowanin Silva Máynez, directora editorial de Vanguardia, es una buscadora de historias extraordinarias.

Como buscadora de relatos, entiende que el reto que impone la era digital es mayúsculo. Por eso, recurre a la frase del periodista y escritor colombiano Gabriel García Márquez: “Es más fácil atrapar a un conejo que a un lector”. La tiene tan presente que la observa cuando camina al lado de la pared de cristal de la redacción en la que está impresa la máxima periodística.

“Hoy la frase de Gabriel García Márquez […] está más viva que nunca. Hacer que el mexicano prefiera leer un reportaje ante los millones de páginas que tiene enfrente, es una batalla que cuesta mucho dinero, ingenio y calidad y en la que no cualquiera sobrevive. Yo estoy en esa batalla y estoy aprendiendo muchísimo todos los días”, dice.

Vanguardia es una empresa periodística ubicada en Saltillo, Coahuila, que está en constante innovación, apostando por contenidos atractivos a través de la aplicación y desarrollo de tecnología. En este ambiente periodístico de ajetreo que demanda la cobertura de información es en el que Kowanin Silva ha trabajado los últimos 15 años, pasando de ser periodista de investigación a directora editorial.

Liderazgo nato

Kowanin Silva es conocida como una periodista en búsqueda constante de historias extraordinarias. Nació en Hidalgo del Parral, Chihuahua. Ha trabajado para el periódico Vanguardia de Saltillo por 15 años.

Kowanin Silva expresa que liderar la redacción de Vanguardia ha sido la oportunidad más importante de su vida. Y es un rol que desempeña con pasión, con la celeridad que avanzan los números mostrados por los analytics de los portales web de noticias y las redes sociales que, inmediatamente, muestran si al lector le gustó el artículo periodístico o no.

“Desde hace un año que estoy en esta misión, Armando Castilla, CEO de Vanguardia, me ha permitido experimentar con nuevos perfiles en la redacción y hacer del periódico un laboratorio de innovación constante, superando los 30 millones de visitas mensuales”, explica.

Con la industria en crisis por el cambio en el modelo económico y también por la transición del papel a lo digital, la periodista reconoce que las decisiones más difíciles son, sin duda, los ajustes paulatinos de personal que ha realizado para eficientar los recursos del medio de comunicación.

La historia de Kowanin Silva en el periodismo es la mezcla de pasión, trabajo, fuerza y valentía. Ingredientes que le han permitido ascender progresivamente en diferentes puestos en Vanguardia.

“Tuve la suerte de comenzar hace 15 años junto con el primer equipo de periodismo de investigación que se formó en Vanguardia, a cargo del editor Hugo Gutiérrez, de quien aprendí el reporteo minucioso y la disciplina que amerita la edición y la puesta en página”, dice.

“Como reportera del Semanario de Vanguardia, me tocó cubrir la explosión de la mina Pasta de Conchos en 2006 y mostrar el rostro de los [63] mineros que quedaron atrapados por culpa de una serie de negligencias que quedaron impunes; viajé también al Triángulo Dorado en Chihuahua, tras las historias de los niños que pasaban el verano internados mientras sus padres se iban a la pizca de amapola; descubrí la historia de corrupción del segundo confinamiento de residuos tóxicos del país que se instaló en Coahuila”, comparte.

En busca de explicaciones, recorrió los penales de Coahuila, los refugios de mujeres maltratadas, el hospital psiquiátrico.

“Una serie de escenarios en los que una no vuelve a ser la misma”, enfatiza la periodista.

Más tarde, lideró Candidatum, un proyecto periodístico que mezcló la tecnología del reconocimiento facial con la verificación de datos de los candidatos a la presidencia de México en las últimas elecciones y que recibió Mención Honorífica como mejor proyecto de Periodismo Digital en el Media Latam 2018 de World Association of News Papers and Publishers.

También la periodista escribió su testimonio de la violencia que ha sufrido a lo largo de su carrera periodística. En el libro Romper el silencio, colaboró con el artículo “Cómo aprendimos a callarnos”, un relato adolorido del asesinato de su colega y ex compañero en la universidad, el periodista Valentín Valdés Espinosa, a quien un grupo de criminales secuestró y mató entre la noche del 7 de enero de 2010 y la mañana del día siguiente.

– ¿Qué recomendaciones harías a las mujeres que ahora están al frente de un proyecto periodístico?

Que nunca dejen de capacitarse, hoy la era digital nos exige un aprendizaje constante y esto, sumado al talento, nos hará más competitivas ante cualquier proyecto.

Violencia, un reto para el periodismo

Kowanin Silva expone que la violencia que afecta a Coahuila es una de las amenazas que ha tenido que sortear como periodista.

Y reflexiona: “Mis fracasos han sido muchos, pero el mayor es haber sido imprudente y no medir los riesgos de un tema y exponer mi vida en ello”.

– ¿Cómo hacer periodismo en una zona violenta como Coahuila?

Hubo períodos en Coahuila en los que no se podía hacer periodismo ni penetrar en algunas zonas, hoy los periodistas estamos en deuda con la sociedad y tenemos que recuperar la memoria histórica de muchos episodios que no fueron publicados.

– ¿Qué recomendaciones harías a los periodistas que hacen coberturas en zonas violentas?

Que nunca se confíen, nos están atacando por muchos frentes, no sólo son los grupos criminales, es también el estado, la clase política y cualquiera que se sienta amenazado por nuestro trabajo y que ha visto que en México es muy fácil amenazar y matar a un periodista. Debemos estar muy alertas para poder medir el riesgo de cada uno de nuestros pasos y establecer un plan de comunicación y seguridad con nuestro editor.

La inspiración de Kowanin Silva, la buscadora de historias extraordinarias, son los periodistas que saben contar las vidas de las personas que viven injusticias, tal como lo hizo su colega Marcela Turati durante los periodos más violentos en México.

Periodistas, medios y organizaciones de la frontera se unen para condenar las agresiones en Baja California Sur y Sonora

Periodistas, medios y organizaciones de la frontera se unen
para condenar las agresiones en Baja California Sur y Sonora

Edinburg, Texas, 23 de enero de 2019.

The Border Center for Journalists and Bloggers (BCJB) y sus aliados en el proyecto Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte exigen al Gobierno federal la investigación pronta y eficaz del asesinato del periodista José Rafael Murúa Manríquez en Baja California Sur y el ataque contra las instalaciones del medio Política y RockandRoll Radio, en Sonora.

Un día después de la denuncia de su desaparición, el lunes 21 de enero de 2019, Rafael Murúa Manríquez, de 34 años, quien dirigía la radio comunitaria Radiokashana, fue encontrado asesinado en el kilómetro 40 de la carretera Santa Rosalía-San Ignacio, en Baja California Sur. Murúa Manríquez fue amenazado previamente por su labor periodística, según la organización defensora de periodistas, Artículo 19 en México.

Al día siguiente, la madrugada del 22 de enero de 2019, las instalaciones del medio Política y RockandRoll Radio, localizadas en Hermosillo, Sonora, fueron violentamente transgredidas: “Destruyeron las puertas, destruyeron la alarma, revolotearon los archivos”, denunciaron los periodistas agredidos en sus redes sociales. “Esta es la tercera o cuarta vez que somos agredidos en la frecuencia del 106.7 FM”, agregaron.

Border Center y sus aliados abajo firmantes respaldan a los periodistas, activistas, académicos e integrantes de la Red de Periodistas de BCS que se manifestaron en las instalaciones del Congreso del Estado, para exigir a los diputados la creación de una comisión especial que vigile el proceso de investigación del asesinato de Murúa Manríquez.

La situación en la frontera norte de México, tanto por el número de alusiones como por frecuencia, transgreden los preceptos de defensa de la libertad de expresión en la Constitución mexicana y las declaraciones y convenciones en favor de los derechos humanos a nivel internacional. Tan sólo en el sexenio pasado, doce periodistas de la frontera fueron asesinados.

The Border Center for Journalists and Bloggers y sus aliados exigen al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador; al Fiscal General, Alejandro Gertz Manero; al Gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, y a la Gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano, el esclarecimiento inmediato del asesinato de Rafael Murúa Munguía, así como la investigación exhaustiva sobre el ataque a la radio localizada en Hermosillo, Sonora.

Atentamente:

Aaron Nelsen, Independent Journalist.
Abigail Mendoza, activista y periodista.
Adalberto Lopez, Photojournalist, Texas.
Alberto Cabezas, activista.
Alejandro Alberto Álvarez, periodista en Tamaulipas.
Alejandro Martínez Cabrera, Austin American-Statesman.
Alejandro Meléndez, fotoperiodista de Ciudad de México
Alejandro Páez Varela, periodista en Ciudad de México.
Alejandro Sicairos Rivas, periodista de Sinaloa.
Alexander Quiñonez, periodista de Sinaloa.
Alexis Ortiz, periodista de Ciudad de México.
Alfonso González, comunicador en Coahuila.

Alma Elena Gutiérrez Leyton, Coordinadora de la Maestría en Comunicación, en UANL.
Alma Ríos, periodista en el Estado de México.
Amigos del Río San Rodrigo A. C.
Andro Aguilar, periodista en Ciudad de México.
Antonio Bautista García, periodista de Ciudad de México.
Araly Castañon, periodista en Ciudad Juárez.
Ariadne Lamont Martínez, activista en Coahuila.
Armando Ríos, periodista de Coahuila.
Asociación de Periodistas Desplazados de México.
Asociación de Reporteros y Corresponsales del Norte de Coahuila .
Astrid Arellano, periodista de Sonora.
Áxel Chávez, periodista de Hidalgo.
Belem Angulo, periodista de Sinaloa.
Berenice De la Peña, psicóloga en Coahuila.
Carolina Tiznado, periodista de Sinaloa.
Casa del Migrante de Saltillo.
Ciudadanos por la Transparencia.
Claudia Espinoza García, periodista de Puebla.
Concepción Peralta, periodista.
Cristian Galarza, periodista en Ciudad de México.
Cristina Hernández, periodista en Ciudad de México.
Cynthia Villalón, periodista de Ciudad de México.
Daniel Rosas, periodista de Tamaulipas
David Soto, periodista de Monterrey.
Debbie Nathan, periodista de investigación, The Appeal.
Frida V.  Rodelo, profesora en Universidad de Guadalajara.
Eibar Alberto Villegas Roa, periodistas en Ciudad de México.
El Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

Emmanuel Gallardo, periodista en Ciudad de México.
Enrique Lerma, transborder investigator, journalist, Texas.
Estrella Pedroza, periodista de Morelos.
Fernanda González, periodista de Sinaloa.
Fernanda Magallanes, periodista de Sinaloa.
Fernando Camacho, periodista en Ciudad de México.
Fernando Díaz, periodista de Sinaloa.
Fernando Espinoza, periodista de Sinaloa.
Fernando Paniagua, periodista de Querétaro.
Fotorreporteros MX
Francisco Valdés Perezgasga, académico.
Gabriel Mercado, periodista de Sinaloa.
Gabriela Gómez Rodríguez, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara.
Gabriela Martínez, periodista de Tijuana.
Gabriela Minjares, periodista en Ciudad Juárez.
Gabriela Montejano, periodista de Guanajuato.
Gabriela Soto, periodista (BCJB).
Gerardo Albarrán de Alba, periodista en Ciudad de México.
Graciela Martínez Matías, Académica de la UACM y de la UNAM.
Guillermo Vega, fotógrafo de Sinaloa.
Ignacio García, periodista de Hidalgo.
Ignacio Rodríguez Reyna, periodista en Ciudad de México.
Iniciativa Sinaloa A. C.
Irene Levy, presidenta de Observatel
Istar Meza, periodista de Sinaloa.
Itzia Miravete Veraza, coordinadora de documentación y seguimiento en Artículo 19.
Jacqueline Medina, Bilingual Journalist, Anchor, Texas.
Jaime Armendáriz, periodista de Chihuahua.
Janneth Aldecoa, periodista de Sinaloa.
Jason Buch, Independent Journalist.
Javier Medina Pastén, periodista de Coahuila.Jenny Bryson Clark, Associate Professor of Political Science
Jeny Pascacio, periodista de Chiapas.
Jesús Ruiz, periodista de Veracruz.
Jorge Carrasco Araizaga, periodista, semanario Proceso.
Jorge Luis Sierra, periodista en Texas.
Jorge Meléndez, periodista en Ciudad de México.
José Abraham Sanz, periodista de Sinaloa.
José Alfredo Beltrán, periodista de Sinaloa.
José Beltrán, periodista en Ciudad de México.
José Mendívil Buenrostro, periodista de Durango.
José Ríos, periodista de Estado de México.
Juan Ceballos Azpe, periodista de Coahuila.
Juan Noé Fernández, periodista de Coahuila.
Juan Tolentino, periodista en Ciudad de México.
Karen Bravo, periodista de Sinaloa.
Karina Cancino, periodista de Nayarit.
Laura Reyes, periodista de Guerrero.
Leonor Gómez, periodista de Coahuila.
Liliana Elósegui, periodista de Nuevo León.
Lourdes Cárdenas, profesora de periodismo en la San Francisco State University.
Luis de la Rosa Córdova, empresario en Coahuila.
Luis Fernando García Abusaíd, investigador en Coahuila.
Luis Rodríguez Munguía, periodista.
Luz del Carmen Sosa, periodista en Ciudad Juárez.
Manolo Vela Castañeda, profesor de posgrado de la Universidad Iberoamericana.
Marcela Pámanes González, periodista de Coahuila.
Marco Ontiveros, periodista de Sinaloa.
Marcos Vizcarra, periodista de Sinaloa.
Mariana Recamier, periodista de Ciudad de México.
Marilú García Arenas, periodista en Morelos.
Marta Durán de Huerta, investigadora independiente.
Martha de la Torre, periodista de Colima.
Martha Elena Cuevas Gómez, profesor investigador en Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Martha Olivia López Medellín, periodista de Tamaulipas.
Martina Spataro, periodista en Ciudad de México.
Mauricio Conde Olivares, periodista de Quintana Roo.
Melva Frutos, periodista de Nuevo León.
Mérida Pinto, periodista en Coahuila.
Miguel Alfonso Meza, periodista en Ciudad de México.
Miguel Francisco Crespo, columnista en Coahuila.
Milton Andrés Martínez Molina, miembro de Asistencia Legal por los Derechos Humanos A.C.
Mireya Márquez, catedrática en la Universidad Iberoamericana.
Miriam Domínguez, periodista en Ciudad de México.
Molly Smith, Metro Reporter, The Monitor (McAllen, TX)
Nantzin Saldaña, periodista en Ciudad de México.
Noé Ruíz Malacara, profesor en Coahuila.
Observatel A. C.
Octavio Rivera López, periodista (BCJB).
Oscar Margain, periodista en Texas.
Paola Ricaurte Quijano, profesora investigadora asociada en Escuela de Humanidades y Educación, Tecnológico de Monterrey.
Patricia Mayorga, periodista.
Patricio de la Fuente González-Karg, columnista en Coahuila.
Paty Estrada, periodista en Texas.
Periodistas Unidos
Perla Reséndez López, periodista de Tamaulipas.
Primavera Téllez Girón García, periodista independiente en Ciudad de México.
Priscila Hernández, periodista de Sonora.
Teseo López Vargas, coordinador de la Licenciatura en Comunicación social UAM-Xochimilco.
Red de Mujeres de la Laguna
Red de Periodistas Sonora
Red Periodistas de Juárez
René Arellano Gómez, periodista.
Reyna Luna Newcome, periodista en Texas.
Reyna Ramírez, periodista de Sonora.
Roberto Armenta, fotógrafo de Sinaloa.
Rocío Gallegos, periodista de Juárez.
Rodolfo Reyes Aguilar, periodista de Tabasco.
Roxana Romero, periodista de Coahuila.
Scarlett Arias, periodista en Guerrero.
Selene Alonzo Romero, periodista en Ciudad de México.
Sergio Bibriesca, periodista en Ciudad de México.
Sergio Rincón, periodista de Ciudad de México.
Silber Meza, periodista de Sinaloa.
Tania Gómez, periodista en Ciudad de México
Tim MacGabhann, escritor y periodista en Ciudad de México.
Valeria Ortega, periodista de Sinaloa.
Vania Pigeonutt, periodista de Ciudad de México.
Victor Hugo Castillo, periodista independiente en Texas.
Víctor Torres, periodista de Sinaloa.
Viétnica Batres, periodista.
Voces Irritilas A. C., Coahuila.
Waldo Terry Carrillo, activista ambiental en Coahuila.
Wilfredo Reynosa, periodista en Tamaulipas.

Improving journalists’ safety along a violent border

The U.S.– Mexico border is a very challenging region for journalists. They need to cover everything from a bi-national perspective; speak two languages; understand two different political, legal and judicial systems; and also take risks covering the illegal drug trade, human trafficking and the crime and violence attached to them.

Just about two hours from where I am based in South Texas, drug cartels behead people in the same way the Islamic State is doing in Syria. This shows how serious violence is at the U.S.–Mexico border, considered a national security area for both countries.

I recently returned from Washington to Texas to continue my work on the intersection of investigative journalism and cybersecurity. On the very first day, I read a story in El Mañana, a newspaper based in Reynosa city, about random clashes between criminals and Mexican military units just a few miles south of the Rio Grande, a 2,000-mile-long river that serves as a natural border between the U.S. and Mexico.

When I read that news, the names of several colleagues came to my mind because they covered such stories. Enrique Juarez, editor of El Mañana of Matamoros, was kidnapped and threatened with death one year ago by militants angry at his coverage of clashes between the Mexican military and drug cartel members. Roberto Mora, who used to be my editor several years ago, was not that lucky. Roberto was a fine and reputed journalist when he was named the editor of El Mañana de Nuevo Laredo. Not long after his arrival in Nuevo Laredo, unknown people stabbed him to death in March 2004. He used to write about the collusion of local politicians with the Zetas, a criminal organization still controlling large areas along the border. Armando Rodríguez, a police reporter for El Diario de Juárez, was killed in November 2008, when he was taking his daughter to school.

No matter the risk, both American and Mexican journalists have to cover this border and its issues on a daily basis. On the Mexican side, reporters are silenced by threats of retaliation from criminal organizations and corrupt authorities who dislike independent journalism and investigative reporting. On the Texan side, reporters avoid crossing the border and limit coverage due to frequent threats. Sometimes, members of criminal organizations accuse them of being FBI or local police informants.

The situation has affected the quality of journalism. Verification is not easy, mostly because criminals or corrupt officials don’t talk to the press. On the Mexican side, it is difficult to know who is who and official sources might be colluding with criminal organizations. On the U.S. side, corruption is also an issue. Over the past 12 years, three local police chiefs in Texas have been prosecuted for participating in drug rings and other criminal enterprises.

To get accurate information and stay safe, journalists here may need to develop more skills than any other journalists in the U.S. or Mexico. They need solid methods of building sources, verifying information, bulletproofing stories and meeting ethical standards. Their professional skills must include a command of digital security tools, and they need training in both emotional and physical security.

With this in mind, I started a program to help U.S.–Mexico border journalists stay safe while doing sensitive investigations. The Border Center for Journalists and Bloggers, with support from the ICFJ’s Knight Fellowship Program, the U.S. Embassy in Mexico, the Rory Peck Foundation, and media organizations and universities in Texas, New Mexico, Arizona and California, as well as counterparts in Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua and Baja California in Mexico, organized seven workshops along U.S. — Mexico border.

Journalists used Salama, the application I created earlier in one of my ICFJ Knight fellowships, to conduct risk assessments and design security plans and protocols. Training included how to handle high-risk sources in sensitive stories, how to verify and protect stories against libel and defamation laws, how to cover violence and be respectful to victims, how to protect digital information and the basics of covering an armed conflict at the border, including weapons and what to do in crossfire situations.

These skills will help journalists protect themselves and their work while operating in a violent and challenging region. They will also help the journalists produce higher-quality reporting, even with the risks.

Jorge Luis Sierra is an award-winning Mexican investigative reporter and editor and an expert in digital security. He founded and leads the Border Center for Journalists and Bloggers.

Featured photo: Trainer Francisco Quiñones shows a U.S. reporter and a Mexico reporter who to defend themselves if an armed person breaks into the newsroom. Photo by Alicia Fernandez, a photojournalist based in Ciudad Juarez, Chihuahua, Mexico.

Coming workshop on security for border journalists

Training sessions on physical and digital security for journalists working along the US-Mexico border will be offered Friday and Saturday, Feb 24 and 25, in Nogales, Sonora, as part of a partnership between the International Center for Journalists in Washington, DC, the Border Center for Journalists and Bloggers, the University of Arizona School of Journalism and the University of Arizona Center for Border & Global Journalism.

Mexico is one of the most dangerous places in the world for journalists. More than 100 journalists have been killed in Mexico since 1992 for reasons directly connected with their work and dozens more have died or gone missing.

The training will be directed by Jorge Luis Sierra, a Knight International Journalism Fellow with the International Center for Journalists. He will be joined by internationally recognized trainers as well as faculty from the University of Arizona School of Journalism, including Professors Celeste Gonzalez de Bustamante and Mort Rosenblum.

If you have questions about the training program or would like more information about the workshops, please contact Michal Chesnick at the School of Journalism (mchesnick1@email.arizona.edu) or Jorge Luis Sierra (jsierra@icfj.org).

If you or a member of your staff is working in the border region, and is interested in taking part in these sessions — they are being offered at no cost — please sign up on online at the following website:

Eventbrite - Taller Binacional de Seguridad para Periodistas de la Frontera

Please note that the training sessions will be conducted in Spanish.